Aparcó
la moto y se dirigió a secretaría corriendo. Llegaba tarde.
Y
allí estaba él. Llevaba un gorro negro y una cazadora gris con unos vaqueros
gastados. Parecía un modelo. De repente, sin sabes por qué, se sintió ridícula
con su camiseta de System of a down y su chaqueta de cuero.
Las
clases de Física y química se les hacían muy raras. Ambos se pasaban toda la
hora en el silencio más absoluto lo más alejados posible el uno del otro. En el
trabajo, habían optado por la misma solución que Rochelle y Axel, y se
ignoraban en la medida de lo posible.
Katarina
Perry apareció con una cruel sonrisa en los labios. O al menos, eso le pareció
a Lux.
-
Buenos días, chicos. ¿Preparados para limpiar las pintadas de los baños?
-
¿¿Cómo que de los baños??- exclamó Stephan, horrorizado.
-
¡Usted dijo del gimnasio!
-
¿Eso dije? Mmm… debí cambiar de opinión cuando vi que vuestras respectivas
redacciones eran sobre vosotros mismos y no sobre el compañero. Una lástima.
Pero… mirad el lado positivo- dijo, mientras les entregaba unos guantes, una bayeta
y un cuyo lleno de agua con legía a cada uno-. Podréis despotricar sobre mí.
Los
dos jóvenes se dirigieron al baño de chicos del piso de arriba después de que
la señorita Perry les advirtiera de que vigilaría su trabajo cada par de horas.
Tuvo
que pasar una hora en el más completo silencio para que Stephan se atreviera a
hablar.
-
¿Por qué me odias?
Lux
paró en seco de limpiar un “3ºB, los mejores :D” y sacó la cabeza del
compartimento.
-
No te odio- contestó ella, pensativa-. Me irritas, eso es todo.
-
¿Por qué?
-
¿Por qué no te caigo bien?
-
He preguntado yo primero.
-
Está bien…- pareció pensárselo-. Te comportas como si todo el mundo tuviera la
necesidad de saber que existes, te vistes como si el instituto fuera una
pasarela y paseas a tu novia por ahí como un trofeo aunque se nota que no te
importa una mierda. Aunque, en realidad, no tengo nada en contra de que trates
así a Miranda, me cae bastante mal. Pero está mal. ¿Por qué no te caigo bien?
Stephan
se paró y miró a Lux.
-
Te comportas como si supieras exactamente como es cada persona, te vistes como
si el instituto fuera un concierto de rock y mi novia te cae mal.
Lux
acomodó y rió.
-
¿Te molesta mi forma de vestir?
-
No. Pero el comentario de la ropa me molestó. Sobre todo porque es mi madre la
que prácticamente me compra y escoge la ropa.
-
¿Qué?
-
Hablo en serio.
-
¿Tienes de esas madres controladoras súper protectoras?
-
No. Tengo de esas madres controladoras híper exigentes.
Lux
esbozó una sonrisa amarga.
-
Mi madre es todo lo contrario. Está tan ocupada con mis hermanos que aunque le
dijera que me voy a vivir a una comuna nudista en la que se hacen ritos satánicos
con semen de ballena lo máximo que conseguiría de ella sería un: “Ya me lo
explicas luego, cariño”.
Stephan
rió y se acercó un poco a Lux para oírla mejor.
-
¿Cuántos hermanos tienes? Aparte de Light, claro.
-
Siete contando a Light. Dos mayores y cinco pequeños.
-
¿¿Siete??- exclamó él, con los ojos como platos-. O sea, sois ocho. Vaya.
Perdona por el comentario, pero tus padres han debido pasárselo bien.
-
Oh, no te creas. Después de mí empezaron a venir en packs. Primero de dos y
luego de tres.
El
chico volvió a reír mientras apoyaba la cabeza en la pared del baño.
-
¿Tú tienes hermanos?- inquirió ella, limpiando distraídamente un dibujo de un
corazón.
-
Bueno, yo…- comenzó a decir-. Está…- tragó saliva-. Está Lisa, mi hermana
mayor.
-
¡Oh! Santa bendición tener una sola hermana. Te envidio.
Él
esbozó una media sonrisa.
-
No creas- cambió de tema rápidamente-. Tus padres seguro que son buenas
personas. Los míos son horribles.
-
¿Y eso?
-
Me presionan para que saque buenas notas, para que gane todos los partidos,
para que esté a la altura y para complacer a todo mundo. No los aguanto.
-
Pero parece que no tienes problemas por hacer ninguna de esas cosas.
El
chico rió amargamente.
-
Posiblemente sea el que peores notas saca de la clase. Y el fútbol se me da
bien, pero lo odio.
-
¿De verdad? Jamás me ha dado esa sensación. ¿Y por qué crees que…?
Y
así pasaron dos, tres, cuatro y hasta cinco horas, hasta que llegó, sin darse
cuenta, la hora de volver a casa.
Katarina
Perry esbozó una sonrisa de autocomplacencia mientras observaba a sus alumnos
irse charlando.
-
Oye, Stephan…- musitó Lux, como quién no quiere la cosa-. Mira, si de verdad te
va tan mal con las notas, yo podría darte clase.
A
Stephan se le iluminó la mirada.
-
¿Hablas en serio?
-
Sí, claro. Si tal concretamos el lunes y eso.
-
¡Mil gracias, de verdad!
-
De nada. Así practico- comentó ella con una sonrisa, mientras cogía la moto de
Light.
-
¡Oh, gracias, gracias, gracias!- exclamó de nuevo, abrazándola impulsivamente.
-
De… nada- respondió ella, sorprendida.
-
¡Adiós, Lux!
-
Adiós… Stephan.
Ay dios, no me lo creo!! Hummm, aquí se huele algo jajaja. Dios, cómo me encanta la novela, enserio, es que hasta tengo la sensación de vivir una película!! jajaja Espero el siguiente con ansias, de verdad. Sique así de increíble!! Besos!! :D
ResponderEliminar¡Que chachi! ^^ Por lo que más quieras, avísame cuando subas el próximo capítulo... ¡¡¡TE LO RUEEEGOOO!!! :D
ResponderEliminarPor cierto, tienes un premio en mi blog ^^
ResponderEliminar¡Un beso! :D
http://cronicasdethaishat-carla329.blogspot.com/p/premios.html