domingo, 13 de noviembre de 2011

Sexto paso: Actúa

Lux llegó al instituto a las nueve y media del sábado coaccionada por Light, que tuvo la gentileza de prestarle su moto.
Aparcó la moto y se dirigió a secretaría corriendo. Llegaba tarde.
Y allí estaba él. Llevaba un gorro negro y una cazadora gris con unos vaqueros gastados. Parecía un modelo. De repente, sin sabes por qué, se sintió ridícula con su camiseta de System of a down y su chaqueta de cuero.
Las clases de Física y química se les hacían muy raras. Ambos se pasaban toda la hora en el silencio más absoluto lo más alejados posible el uno del otro. En el trabajo, habían optado por la misma solución que Rochelle y Axel, y se ignoraban en la medida de lo posible.
Katarina Perry apareció con una cruel sonrisa en los labios. O al menos, eso le pareció a Lux.
- Buenos días, chicos. ¿Preparados para limpiar las pintadas de los baños?
- ¿¿Cómo que de los baños??- exclamó Stephan, horrorizado.
- ¡Usted dijo del gimnasio!
- ¿Eso dije? Mmm… debí cambiar de opinión cuando vi que vuestras respectivas redacciones eran sobre vosotros mismos y no sobre el compañero. Una lástima. Pero… mirad el lado positivo- dijo, mientras les entregaba unos guantes, una bayeta y un cuyo lleno de agua con legía a cada uno-. Podréis despotricar sobre mí.
Los dos jóvenes se dirigieron al baño de chicos del piso de arriba después de que la señorita Perry les advirtiera de que vigilaría su trabajo cada par de horas.
Tuvo que pasar una hora en el más completo silencio para que Stephan se atreviera a hablar.
- ¿Por qué me odias?
Lux paró en seco de limpiar un “3ºB, los mejores :D” y sacó la cabeza del compartimento.
- No te odio- contestó ella, pensativa-. Me irritas, eso es todo.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué no te caigo bien?
- He preguntado yo primero.
- Está bien…- pareció pensárselo-. Te comportas como si todo el mundo tuviera la necesidad de saber que existes, te vistes como si el instituto fuera una pasarela y paseas a tu novia por ahí como un trofeo aunque se nota que no te importa una mierda. Aunque, en realidad, no tengo nada en contra de que trates así a Miranda, me cae bastante mal. Pero está mal. ¿Por qué no te caigo bien?
Stephan se paró y miró a Lux.
- Te comportas como si supieras exactamente como es cada persona, te vistes como si el instituto fuera un concierto de rock y mi novia te cae mal.
Lux acomodó y rió.
- ¿Te molesta mi forma de vestir?
- No. Pero el comentario de la ropa me molestó. Sobre todo porque es mi madre la que prácticamente me compra y escoge la ropa.
- ¿Qué?
- Hablo en serio.
- ¿Tienes de esas madres controladoras súper protectoras?
- No. Tengo de esas madres controladoras híper exigentes.
Lux esbozó una sonrisa amarga.
- Mi madre es todo lo contrario. Está tan ocupada con mis hermanos que aunque le dijera que me voy a vivir a una comuna nudista en la que se hacen ritos satánicos con semen de ballena lo máximo que conseguiría de ella sería un: “Ya me lo explicas luego, cariño”.
Stephan rió y se acercó un poco a Lux para oírla mejor.
- ¿Cuántos hermanos tienes? Aparte de Light, claro.
- Siete contando a Light. Dos mayores y cinco pequeños.
- ¿¿Siete??- exclamó él, con los ojos como platos-. O sea, sois ocho. Vaya. Perdona por el comentario, pero tus padres han debido pasárselo bien.
- Oh, no te creas. Después de mí empezaron a venir en packs. Primero de dos y luego de tres.
El chico volvió a reír mientras apoyaba la cabeza en la pared del baño.
- ¿Tú tienes hermanos?- inquirió ella, limpiando distraídamente un dibujo de un corazón.
- Bueno, yo…- comenzó a decir-. Está…- tragó saliva-. Está Lisa, mi hermana mayor.
- ¡Oh! Santa bendición tener una sola hermana. Te envidio.
Él esbozó una media sonrisa.
- No creas- cambió de tema rápidamente-. Tus padres seguro que son buenas personas. Los míos son horribles.
- ¿Y eso?
- Me presionan para que saque buenas notas, para que gane todos los partidos, para que esté a la altura y para complacer a todo mundo. No los aguanto.
- Pero parece que no tienes problemas por hacer ninguna de esas cosas.
El chico rió amargamente.
- Posiblemente sea el que peores notas saca de la clase. Y el fútbol se me da bien, pero lo odio.
- ¿De verdad? Jamás me ha dado esa sensación. ¿Y por qué crees que…?
Y así pasaron dos, tres, cuatro y hasta cinco horas, hasta que llegó, sin darse cuenta, la hora de volver a casa.
Katarina Perry esbozó una sonrisa de autocomplacencia mientras observaba a sus alumnos irse charlando.
- Oye, Stephan…- musitó Lux, como quién no quiere la cosa-. Mira, si de verdad te va tan mal con las notas, yo podría darte clase.
A Stephan se le iluminó la mirada.
- ¿Hablas en serio?
- Sí, claro. Si tal concretamos el lunes y eso.
- ¡Mil gracias, de verdad!
- De nada. Así practico- comentó ella con una sonrisa, mientras cogía la moto de Light.
- ¡Oh, gracias, gracias, gracias!- exclamó de nuevo, abrazándola impulsivamente.
- De… nada- respondió ella, sorprendida.
- ¡Adiós, Lux!
- Adiós… Stephan.

3 comentarios:

  1. Ay dios, no me lo creo!! Hummm, aquí se huele algo jajaja. Dios, cómo me encanta la novela, enserio, es que hasta tengo la sensación de vivir una película!! jajaja Espero el siguiente con ansias, de verdad. Sique así de increíble!! Besos!! :D

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  2. ¡Que chachi! ^^ Por lo que más quieras, avísame cuando subas el próximo capítulo... ¡¡¡TE LO RUEEEGOOO!!! :D

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  3. Por cierto, tienes un premio en mi blog ^^
    ¡Un beso! :D
    http://cronicasdethaishat-carla329.blogspot.com/p/premios.html

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