domingo, 13 de noviembre de 2011

Quinto paso: Tantea el terreno

- Usaremos estas dos horas para conocer al compañero- informó la señorita Perry-. Y quiero que mañana me traigan una redacción de tres páginas sobre él.
La mansalva de quejas fue casi instantánea.
- Me da igual que tengáis maravillosos planes o lo que sea que vayáis a hacer con vuestras vidas, el punto de asistencia y el de buena relación con el compañero están en juego, así que haced lo que consideréis oportuno.
Lux miró a la profesora con la mayor cantidad odio del que pudo hacer acopio.
- ¡Pero no es justo!- gritó-. ¡No podemos escribir un trabajo de tres páginas sobre alguien al que no conocemos!
- Pues pasad la tarde juntos.
- Está usted mal de la cabeza.
Katarina Perry atravesó a Lux con la mirada.
- Lux Hawthorne…- miró en su cuaderno-. Media perfecta de sobresalientes, una de las pocas estudiantes cuyos trabajos no están copiados de internet. Pero, aún así, eres una de las alumnas que más castigos recibe por su insolencia y su habilidad para hacer siempre lo que le sale de la real gana.
- No puede pedirme que pierda mi tiempo conociendo a este individuo- musitó, señalando a Stephan con la cabeza.
- Un respeto, niña- le espetó Stephan, mirándola con enfado en la mirada.
- No pidas respeto si no hagas nada lo suficientemente importante como para merecerlo- le contestó Lux de malos modos, mirándole a los ojos.
- Aplícate el cuento, ni que fueras tan interesante.
- Por lo menos cuido a mis hermanos y me pago mi ropa, ¿acaso has movido tú un dedo alguna vez por los demás?
- No, mi mayor logro es no creerme más que los demás, mira tú.
- Oh, ¿en serio? Un egocéntrico jugador de fútbol que no se cree especial, que cosa más falsa…
- Pero tú…
- ¡Ya basta!- bramó la profesora, harta-. Vosotros dos, me temo que vas a tener todo el sábado limpiando las pintadas del gimnasio para mejorar vuestra relación, ¡y que no se vuelva a repetir!

- Sabes perfectamente como me llamo, nací el tres de febrero del noventa y cinco, soy acuario y mira tú por dónde, odio a la gente que se cree una estrella sin llegar a purpurina- dijo Rochelle con rapidez.
- Eso de odiarse a uno mismo es muy feo, megapija.
La chica inspiró con fuerza.
- Yo me llamo Axel, ¿sabías?.
- Que te den- cogió un folio y empezó a escribir-. Mira, haremos una cosa. Yo escribiré la redacción sobre mí y tú sobre ti. Mañana me la das y todos contentos, ¿estamos?
- Por mi bien- respondió él.


- Pues yo me llamo Beatrisce Torelli, aunque ya lo sabes. Me puedes llamar Trixie, aunque creo que ya te lo he dicho- dijo Trixie con una sonrisa coqueta.
- Así es- dijo Darwin.
- Mi color favorito es el azul. ¿Sabes por qué?
- No, ni idea.
- Es el color de tu camiseta hoy.
Darwin se quedó petrificado. Miró de arriba abajo a la chica que tenía delante y luego miró a su camiseta con expresión de desconcierto. Tragó saliva con dificultad.
- ¿Disculpa?
- Estás tan sexy que ha pasado a ser mi color favorito- comentó ella, con voz melosa.
Darwin intentó entender la situación. Una de las chicas más buenas del instituto… ¿intentaba ligar con él?
- Tú también estás muy guapa, supongo.
- ¿Supones?- preguntó ella poniendo pucheros.
El chico carraspeó y miró al frente.
- Ya… ya sabes cómo me llamo. Mi cumpleaños es el… ocho de junio. Y mi color favorito es el verde.
- Mis ojos son verdes- comentó ella-. ¿Te gustan mis ojos?
- Si, mucho, son preciosos, pero…
- Será importante darnos el número de teléfono, ¿no crees?
Darwin salió de allí con la total sensación de haberse perdido algo.

2 comentarios:

  1. Oh dios!! Que me has hecho reír y todo!! Super impresionante!! Y me he quedado de piedra con lo de Darwin jajaja, como si fuera raro que alguien se pueda fijar en uno, qué lindo!! Y no sé por qué tengo la sensación de que entre las anteriores parejitas hay merengue merengue... jajaja, Me gusta muchísimo!! Espero el siguiente pronto, un besote!! :D

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  2. Me lo estpy releyendo!
    para que veas que el aburrimiento también me afecta a mí! ^^
    Besazos chica ;D

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