-
Te dije que era muy buena jugando al póquer. ¿No lo recuerdas?- contestó ella
con un tono neutro y sin cambiar la expresión.
-
Ya, pero pensé que te estabas marcando un farol- el chico tiró las cartas
encima de la cama mientras ella sonreía-. Oye, Alice…
-
Dime.
Axel
se revolvió en la cama todo lo que pudo teniendo la pierna izquierda
fracturada.
-
¿Por qué estás aquí?
Ella,
que barajaba afanosamente la baraja de cartas, paró en seco y se puso seria.
Después, levantó la cabeza y esbozó aquella sonrisa benevolente que Axel solo
podía calificar como “sonrisa Alice”.
-
¿Te refieres aquí en el sentido más literal de la frase? O sea, en tu cama
hablando contigo, ¿o hablas del motivo azaroso o predeterminado que me ha hecho
nacer en esta dimensión…?
-
Alice…- dijo Axel, suspirando.
-
Vale, vale…- contestó ella, riendo-. Me imagino que te habrá costado mucho armarte
de valor para preguntármelo- cruzó las piernas sentada en la cama y miró al
techo con una sonrisa amarga-. Tengo leucemia linfoide aguda en fase seis. Por
eso no estoy del todo mal.
-
¿Tienes leucemia?- repitió él, repentinamente asustado.
Al
ver la expresión de pánico del joven, Alice profirió una carcajada.
-
¡No es contagioso, tranquilo!
-
No, no es por eso… pero…
-
Suéltalo, Axel.
-
¿No era que solo la tenían los niños pequeños?
-
Cumplo dieciséis el treinta de diciembre. En términos médicos, soy
prácticamente una niña, pero sí, es más frecuente en niños más pequeños.
-
Pero… estás bien. O sea, estás guapa, no demacrada ni nada de eso.
Alice
arqueó las cejas.
-
Gracias. Eso es porque estoy en una de las últimas fases. Llevo trece meses en
el hospital.
-
Guau- pronunció Axel con dificultad-. Yo sólo dos semanas, y la mayoría
durmiendo, y ya me quiero dar con un extintor en la cabeza.
Ella
rió y le alborotó el pelo.
-
Por eso le hablo a la gente que está en coma. Disfruto de un montón de tiempo libre
cuando no tengo que vigilar que mi madre no acose a los médicos con las cosas
que ha leído en internet- dijo ella, con las cejas arqueadas con desdén. Pero
recupero su espléndida sonrisa-. Además, si te dieras con el extintor en la
cabeza, lo más probable es que acabaras con una conmoción grave, volvieras al
coma, te despertaras a los tres mese con amnesia temporal y yo te hiciera
trenzas alegando que es la última moda mientras tú me llamas Marilyn.
-
Muy graciosa. Por cierto, antes vino Lux. Le caes muy bien.
-
Lo sé. Soy adorable. Además, tengo ese aura de madurez que confiere una
enfermedad a mi edad, ¿verdad?- bromeó ella.
-
¿Y yo tengo ese aura varonil de quién ha sobrevivido a una paliza?
-
Ni de coña.
Desde
la puerta, una arrepentida Valerie Write miraba las heridas de su hijo con los
ojos empañados por las lágrimas y con la fuerte convicción de que eso no
acabaría así.
-
Hola, querida hermana- saludó Light a una distraída Lux en la comida.
-
Hola, alma en pena que dejó de ser mi hermano en el momento que decidió no
decirme qué le pasa.
Light
suspiró con fastidio y miró al techo.
-
Mira que eres cansina.
-
¿No tendrá nada que ver con un repentino cese de una repentina relación con mi
ex mejor amiga?
-
¿¿Qué dices?? No tiene nada que ver.
Lux
le sonrió a su hermano con benevolencia mientras, lo miraba fijamente a los
ojos.
-
¿Entonces qué tienes? ¿Problemas hormonales?
-
No sé ni para qué me siento contigo.
-
¿Por qué lo dices? Soy adorable. Además, es viernes. ¡Viernes! Llevo toda la
semana esperando al viernes.
-
¿Por qué?
-
Porque es la víspera del sábado- contestó ella sin mucha convicción, con la
cabeza apoyada en las palmas de las manos con expresión soñadora. Suspiró,
feliz-. Además, voy a salir. ¿Y tú?
-
Paso, no tengo ganas- anunció Light, mirando a su hermana con los ojos
entrecerrados-. Tú estás muy feliz hoy, ¿no?
Lux
enrojeció de pronto y empezó a balbucear.
-
No… no especialmente. A ver, no tengo por qué. Hoy es solo otro viernes
cualquiera. Bueno, voy a salir, un concierto. De Ed Sheeran. Por eso es
especial. Nada más- Light le dedicó una mirada escéptica a su hermana pequeña y
usó el truco de la familia para hacer confesar: la miró fijamente a los ojos
con las cejas arqueadas.
Lux
enrojeció aún más y se tapó la cara con las manos.
-
Voy con un chico. Pero tiene novia, y no creo que él quiera que se entere así
que no digas nada.
Light
sonrió, satisfecho.
-
¿Quién es?
-
¿Te mola Rochelle?
-
No te voy a contestar a eso.
-
Pues estamos en paz.
El
chico suspiró con fastidio.
-
Por cierto, ¿dónde está Darwin?- inquirió él, extrañado por ver a su hermana
sola.
-
Ah, es una historia muy curiosa- musitó ella, repentinamente sonriente.
-
¿Por? ¿Le ha pasado algo?
-
Se podría decir.
-
¿Me lo vas a decir?
Ella
rió y puso mechón de corto pelo castaño detrás de la oreja.
-
Está con Trixie Torelli, su- parecía contener la risa-… novia.
Trixie
no supo que tener novio fuera tan divertido hasta que empezó a salir con
Darwin. No se imaginaba lo que sería seguir comportándose como hasta ese
momento, disfrutando de líos ocasionales con el guapo sin cerebro de turno.
Le
encantaba estar con Darwin. Nunca había aprendido tanto de una persona y por
una vez había encontrado a alguien que entendía lo horrible por lo que estaba
pasando. Con él podía pasar una tarde estudiando, ver una película en su casa (y
ver la película de verdad) o contarle las los problemas ocasionales con su
madre. Y él se sentía cómodo con ella y no la trataba como si fuera tonta.
Había
pasado muy poco tiempo desde que salían, pero para ella era todo un récord y
celebraba todos los días como si hubiera pasado todo un mes.
-
¡¡Hola, novio!!- exclamó al verlo salir de la última clase del viernes, a la
que le había ido a buscar-. ¿Quieres venir a comer a mi casa? Para celebrar que
llevamos cinco días saliendo. Mis padres no están.
-
Claro- dijo él, sonriendo y dándole un suave beso en los labios-. El
aniversario de los cinco días es muy importante.
-
Por supuesto- dijo ella, muy seria.
-
La gente debería celebrarlo más- añadió él, asintiendo con convicción.
Ella
rió coquetamente y sintió mariposas en el estómago cuando él le cogió la mano.
-
Hoy estás varios centímetros más baja- comentó él.
-
Sí, bueno…- musitó ella-. He decidido empezar a llevar tacones más bajos. Con
los habituales estaba tan alta como tú y me gusta que los chicos sean más
altos.
Él
se rió mientras se ponía frente a ella y le ponía las manos en la cintura.
-
Qué rara eres- dijo, cariñosamente.
-
Fue a hablar- contestó ella, besándolo.
I-N-C-R-E-Í-B-L-E
ResponderEliminarcon todas las letras
¡Alucino! me encanta Alice, es muy simpática. Pero hazme un favor: No te la cargues, que si no Axel entra en depresión.
Besos Chica :D
Tú sabes lo que es encantarme?? Pues no me ha encantado, sino lo siguiente!! Me ha maravillado!! increíble enserio, es que escribes de una manera que me deja alucinada!! Alice es una maravilla de chica, y me alegro ver que entre Darwin y Trixie van las cosas así, a ambos les viene bien salir de las rutinas y sentirse bien y comprendidos.
ResponderEliminarSiguiente!! Quiero más!! Besotes!! ^-^
Por favor, sube pronto más... Me tienes enamorada con esta historia *____________*
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