domingo, 15 de enero de 2012

Décimo quinto paso: No los imites más

- Te odio- murmuró Axel mirando a Alice con los ojos entrecerrados.
- Te dije que era muy buena jugando al póquer. ¿No lo recuerdas?- contestó ella con un tono neutro y sin cambiar la expresión.
- Ya, pero pensé que te estabas marcando un farol- el chico tiró las cartas encima de la cama mientras ella sonreía-. Oye, Alice…
- Dime.
Axel se revolvió en la cama todo lo que pudo teniendo la pierna izquierda fracturada.
- ¿Por qué estás aquí?
Ella, que barajaba afanosamente la baraja de cartas, paró en seco y se puso seria. Después, levantó la cabeza y esbozó aquella sonrisa benevolente que Axel solo podía calificar como “sonrisa Alice”.
- ¿Te refieres aquí en el sentido más literal de la frase? O sea, en tu cama hablando contigo, ¿o hablas del motivo azaroso o predeterminado que me ha hecho nacer en esta dimensión…?
- Alice…- dijo Axel, suspirando.
- Vale, vale…- contestó ella, riendo-. Me imagino que te habrá costado mucho armarte de valor para preguntármelo- cruzó las piernas sentada en la cama y miró al techo con una sonrisa amarga-. Tengo leucemia linfoide aguda en fase seis. Por eso no estoy del todo mal.
- ¿Tienes leucemia?- repitió él, repentinamente asustado.
Al ver la expresión de pánico del joven, Alice profirió una carcajada.
- ¡No es contagioso, tranquilo!
- No, no es por eso… pero…
- Suéltalo, Axel.
- ¿No era que solo la tenían los niños pequeños?
- Cumplo dieciséis el treinta de diciembre. En términos médicos, soy prácticamente una niña, pero sí, es más frecuente en niños más pequeños.
- Pero… estás bien. O sea, estás guapa, no demacrada ni nada de eso.
Alice arqueó las cejas.
- Gracias. Eso es porque estoy en una de las últimas fases. Llevo trece meses en el hospital.
- Guau- pronunció Axel con dificultad-. Yo sólo dos semanas, y la mayoría durmiendo, y ya me quiero dar con un extintor en la cabeza.
Ella rió y le alborotó el pelo.
- Por eso le hablo a la gente que está en coma. Disfruto de un montón de tiempo libre cuando no tengo que vigilar que mi madre no acose a los médicos con las cosas que ha leído en internet- dijo ella, con las cejas arqueadas con desdén. Pero recupero su espléndida sonrisa-. Además, si te dieras con el extintor en la cabeza, lo más probable es que acabaras con una conmoción grave, volvieras al coma, te despertaras a los tres mese con amnesia temporal y yo te hiciera trenzas alegando que es la última moda mientras tú me llamas Marilyn.
- Muy graciosa. Por cierto, antes vino Lux. Le caes muy bien.
- Lo sé. Soy adorable. Además, tengo ese aura de madurez que confiere una enfermedad a mi edad, ¿verdad?- bromeó ella.
- ¿Y yo tengo ese aura varonil de quién ha sobrevivido a una paliza?
- Ni de coña.
Desde la puerta, una arrepentida Valerie Write miraba las heridas de su hijo con los ojos empañados por las lágrimas y con la fuerte convicción de que eso no acabaría así.

- Hola, querida hermana- saludó Light a una distraída Lux en la comida.
- Hola, alma en pena que dejó de ser mi hermano en el momento que decidió no decirme qué le pasa.
Light suspiró con fastidio y miró al techo.
- Mira que eres cansina.
- ¿No tendrá nada que ver con un repentino cese de una repentina relación con mi ex mejor amiga?
- ¿¿Qué dices?? No tiene nada que ver.
Lux le sonrió a su hermano con benevolencia mientras, lo miraba fijamente a los ojos.
- ¿Entonces qué tienes? ¿Problemas hormonales?
- No sé ni para qué me siento contigo.
- ¿Por qué lo dices? Soy adorable. Además, es viernes. ¡Viernes! Llevo toda la semana esperando al viernes.
- ¿Por qué?
- Porque es la víspera del sábado- contestó ella sin mucha convicción, con la cabeza apoyada en las palmas de las manos con expresión soñadora. Suspiró, feliz-. Además, voy a salir. ¿Y tú?
- Paso, no tengo ganas- anunció Light, mirando a su hermana con los ojos entrecerrados-. Tú estás muy feliz hoy, ¿no?
Lux enrojeció de pronto y empezó a balbucear.
- No… no especialmente. A ver, no tengo por qué. Hoy es solo otro viernes cualquiera. Bueno, voy a salir, un concierto. De Ed Sheeran. Por eso es especial. Nada más- Light le dedicó una mirada escéptica a su hermana pequeña y usó el truco de la familia para hacer confesar: la miró fijamente a los ojos con las cejas arqueadas.
Lux enrojeció aún más y se tapó la cara con las manos.
- Voy con un chico. Pero tiene novia, y no creo que él quiera que se entere así que no digas nada.
Light sonrió, satisfecho.
- ¿Quién es?
- ¿Te mola Rochelle?
- No te voy a contestar a eso.
- Pues estamos en paz.
El chico suspiró con fastidio.
- Por cierto, ¿dónde está Darwin?- inquirió él, extrañado por ver a su hermana sola.
- Ah, es una historia muy curiosa- musitó ella, repentinamente sonriente.
- ¿Por? ¿Le ha pasado algo?
- Se podría decir.
- ¿Me lo vas a decir?
Ella rió y puso mechón de corto pelo castaño detrás de la oreja.
- Está con Trixie Torelli, su- parecía contener la risa-… novia.

Trixie no supo que tener novio fuera tan divertido hasta que empezó a salir con Darwin. No se imaginaba lo que sería seguir comportándose como hasta ese momento, disfrutando de líos ocasionales con el guapo sin cerebro de turno.
Le encantaba estar con Darwin. Nunca había aprendido tanto de una persona y por una vez había encontrado a alguien que entendía lo horrible por lo que estaba pasando. Con él podía pasar una tarde estudiando, ver una película en su casa (y ver la película de verdad) o contarle las los problemas ocasionales con su madre. Y él se sentía cómodo con ella y no la trataba como si fuera tonta.
Había pasado muy poco tiempo desde que salían, pero para ella era todo un récord y celebraba todos los días como si hubiera pasado todo un mes.
- ¡¡Hola, novio!!- exclamó al verlo salir de la última clase del viernes, a la que le había ido a buscar-. ¿Quieres venir a comer a mi casa? Para celebrar que llevamos cinco días saliendo. Mis padres no están.
- Claro- dijo él, sonriendo y dándole un suave beso en los labios-. El aniversario de los cinco días es muy importante.
- Por supuesto- dijo ella, muy seria.
- La gente debería celebrarlo más- añadió él, asintiendo con convicción.
Ella rió coquetamente y sintió mariposas en el estómago cuando él le cogió la mano.
- Hoy estás varios centímetros más baja- comentó él.
- Sí, bueno…- musitó ella-. He decidido empezar a llevar tacones más bajos. Con los habituales estaba tan alta como tú y me gusta que los chicos sean más altos.
Él se rió mientras se ponía frente a ella y le ponía las manos en la cintura.
- Qué rara eres- dijo, cariñosamente.
- Fue a hablar- contestó ella, besándolo.

3 comentarios:

  1. I-N-C-R-E-Í-B-L-E
    con todas las letras
    ¡Alucino! me encanta Alice, es muy simpática. Pero hazme un favor: No te la cargues, que si no Axel entra en depresión.
    Besos Chica :D

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  2. Tú sabes lo que es encantarme?? Pues no me ha encantado, sino lo siguiente!! Me ha maravillado!! increíble enserio, es que escribes de una manera que me deja alucinada!! Alice es una maravilla de chica, y me alegro ver que entre Darwin y Trixie van las cosas así, a ambos les viene bien salir de las rutinas y sentirse bien y comprendidos.
    Siguiente!! Quiero más!! Besotes!! ^-^

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  3. Por favor, sube pronto más... Me tienes enamorada con esta historia *____________*

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