sábado, 28 de enero de 2012

Décimo sexto paso: No cedas ni un ápice

Cuando a Rochelle se le calló el lápiz al suelo por cuarta vez, Lucy empezó a sospechar que su hermana no se encontraba bien del todo.
- Ro-ro…- dijo la pequeña, con el ceño fruncido-. ¿Estás bien?
Rochelle esbozó una torpe sonrisa y asintió desacompasadamente después de coger el lápiz.
- Si, solo estoy un poco… distraída- balbuceó a modo de disculpa-. Pero no me pasa nada, cielo.
Lucy miró a su hermana con desconfianza.
- Eric me cae muy mal- comentó, de sopetón, mientras recortaba un corazón.
- ¿Ah, sí?- inquirió Rochelle, volviendo a la realidad repentinamente.
- Así es- continuó Lucy, sin parar de recortar-. Es muy malo contigo muchas veces. Te dice lo que tienes que hacer. Y es muy malo conmigo también.
- ¿Lo es?
- Ajá- terminó de recortar el corazón y lo dejó sobre la mesa-. Hace unos días estabas muy contenta y muy guapa y comías conmigo. Pero dejaste de estar bien- puso una mueca pensativa y se levantó de la silla-. Me voy a comer una galleta.
Rochelle miró a su hermana con el ceño fruncido mientras ésta salía de la sala.
Escuchó el timbre y se levantó perezosamente para abrir la puerta, pero antes se pasó y observó que el corazón que su hermana había estado recortando con tanto esmero tenía algo escrito.
Lo cogió con curiosidad y leyó su contenido. No pudo evitar sonreír al ver un nombre escrito justo en el centro con su gran letra infantil.
LIGHT

Después del entrenamiento, Light alcanzó a Stephan por las escaleras.
- Hola, tío- le saludo éste, después de haber tenido que llamarlo un par de veces-. Lo siento, hoy estoy bastante distraído.
- ¿Y eso?
A Stephan se le iluminó la cara y esbozó una sonrisa enigmática.
- Es viernes. Me encantan los viernes. Además, he quedado.
Una pequeñísima luz se encendió en la mente de Light.
- ¿Con Miranda?
Repentinamente, Stephan adquirió una expresión de terror que se fue tan rápido como apareció. Después miró a su amigo y e inspiró una honda bocanada de aire.
- No, no voy con Miranda. Así que hazme un favor y no se lo comentes, ¿vale?
- No, tranquilo- musitó Light con los ojos entrecerrados-. ¿A dónde vas?
- Ah, pues a un concierto de Ed Sheeran. Y la chica… me gusta mucho, pero creo que yo a ella no, así que prefiero… no sé, no decírselo a Miranda por si no funciona… ¿te pasa algo?
Light miró a su amigo con una mal disimulada expresión de júbilo. Después apartó la vista.
- No, no me pasa nada. Es solo que me acabo de dar cuenta de algo maravilloso. Hablamos otro día, ¿vale?
- Vale…
Y, mientras el Light se dirigía alegremente a su casa, tan solo era capaz de pensar en el puteo que le caería su hermana.

Cuando la puerta se abrió, hubo algo que convenció la de que aquello no había sido una idea tan mala.
- Hola. ¿Quién eres?- preguntó una voz infantil desde el umbral.
- ¡Lucy! Hola, ¿me recuerdas?
Lucy Williams observó detenidamente a la chica que tenía enfrente. Pareció recordar y dejó escapar un grito de júbilo.
- ¡¡Lux!!- exclamó la pequeña, corriendo a abrazar a aquella vieja amiga.
- ¡Vaya, te acuerdas de mí!
- ¿Quién es, Lucy?- inquirió una voz detrás de la puerta-. Oh, Dios mío- dijo Rochelle nada más vio a Lux Hawthorne en persona allí mismo-. Oh, Dios mío. ¿Se puede saber qué demonios haces tú aquí?
- Tengo que hablar contigo sobre una cosa y pedirte un favor.
- Si, ya, que vas a entrar en mi casa. Lucy, entra.
La pequeña no parecía muy por la labor. Se abrazó con más fuerza a Lux y fulminó a su hermana con la mirada.
- No hasta que hagas lo que dice.
- Mira, Lucy…- empezó a decir Rochelle.
- ¿Se puede saber qué te pasa con Light?- preguntó de pronto Lux.
Rochelle se calló y miró a aquella amiga con la que hacía tanto que no tenía una conversación civilizada.
- Anda, pasa.
Lux entró dentro de la casa y se dirigió con paso vacilante hacia un salón en el que había estado decenas de veces antes. Se sentó en una silla, seguida atentamente por Rochelle, que se sentó enfrente.
- ¿Qué le has hecho?
Rochelle miró al suelo.
- No le he hecho nada. Es culpa suya.
- ¿Podrías decirme lo que ha pasado?
La chica arqueó las cejas.
- ¿Acaso no te lo ha contado?
- No, pero esta última semana ha estado como un alma en pena y como de repente habéis dejado de hablaros… he atado cabos- suspiró-. Y he visto como te mira cuando te ve por los pasillos. Parece un corderito degollado.
Rochelle miró fijamente a Lux con los ojos anegados en lágrimas.
- No es mi culpa, ¿vale? ¡Sé perfectamente que te encantaría culparme por esto, pero yo no…!- inspiró profundamente-. Yo jamás le haría nada.
Lux arqueó las cejas.
- ¿Te gusta mi hermano?- inquirió con un total desconcierto.
Rochelle enrojeció de manera notable y miró para otro lado mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.
- Ya veo…- murmuró Lux-. Cuéntame lo que ha pasado.
Y Rochelle se lo contó todo. Le contó cómo durante dos semanas Light la había ayudado sin que ella lo supiera, cómo le dio un motivo para estar feliz y cómo de imprescindible se había vuelto para ella. Y por primera vez, le contó a alguien lo ocurrido en la noche en la que fueron a cenar juntos.
- Así que… ¿no pasó nada?- preguntó Lux, que prácticamente no había abierto la boca en todo el rato.
Rochelle negó con la cabeza.
- ¿Te gusta Eric?
Ella se encogió de hombros.
- Está ahí… es guapo… popular… no es muy listo, pero mis padres dicen que me conviene porque él…
- Está podrido de dinero- terminó Lux, alzando una ceja-. Y Light no, evidentemente.
Dos lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas de Rochelle.
- No sé qué hacer…
 - Mira, no es que quiera parecer interesada ni nada, ya que Light es mi hermano, pero sé que cualquier persona sensata te diría que dejes de una vez al imbécil de tu novio y hables con Light. Pasa de tus padres. Yo lo hago muy a menudo. Se enfadan, pero al final se les pasa.
Rochelle rió entre sollozos.
- Mira, Light es genial. Y le gustas un montón, al parecer. No le hagas esto.
Rochelle miró a Lux con sincera gratitud en los ojos.
- Gracias por escucharme y hablar conmigo. De verdad que lo necesitaba.
- De nada- respondió Lux con una sonrisa. Después miró al reloj-. ¡¡Mierda!! ¡¡Ya son las seis y media!! Joder…
- ¿Qué pasa?- inquirió Rochelle.
- He quedado dentro de una hora y no me da tiempo de ir a casa y cambiarme. Ay, Dios… la que he liado.
- ¿Has quedado… con un chico?- preguntó Rochelle divertida-. Esto es como ver un unicornio hablando.
- Mira, Chelle, estábamos muy bien, no lo estropees.
- Me… ¿me has llamado Chelle?
- ¿Eso he hecho?- murmuró Lux, recogiendo sus cosas con prisa.
- Hacía años que no me llamabas así…- miró a Lux y sonrió-. Tranquila. Te prepararé yo para tu cita. Sube arriba y dúchate, en seguida te llevo una toalla.
- ¿De verdad?
- Si, si… Te estoy salvando. Seguro que tenías pensado ir como un esperpento. Te dejaré mi ropa; tenemos la misma talla. Sube, ya sabes dónde está en baño.
- ¡Gracias!- exclamó Lux, abrazando a Rochelle-. Eres la mejor, de verdad.
Lux soltó sus cosas de golpe y subió las escaleras como un rayo.
Lucy miraba la escena extrañada.
- ¿Pero vosotras no os odiabais o algo así?
- Algo así- comentó otra sorprendida Rochelle, mientras se dirigía al piso de arriba.

domingo, 15 de enero de 2012

Décimo quinto paso: No los imites más

- Te odio- murmuró Axel mirando a Alice con los ojos entrecerrados.
- Te dije que era muy buena jugando al póquer. ¿No lo recuerdas?- contestó ella con un tono neutro y sin cambiar la expresión.
- Ya, pero pensé que te estabas marcando un farol- el chico tiró las cartas encima de la cama mientras ella sonreía-. Oye, Alice…
- Dime.
Axel se revolvió en la cama todo lo que pudo teniendo la pierna izquierda fracturada.
- ¿Por qué estás aquí?
Ella, que barajaba afanosamente la baraja de cartas, paró en seco y se puso seria. Después, levantó la cabeza y esbozó aquella sonrisa benevolente que Axel solo podía calificar como “sonrisa Alice”.
- ¿Te refieres aquí en el sentido más literal de la frase? O sea, en tu cama hablando contigo, ¿o hablas del motivo azaroso o predeterminado que me ha hecho nacer en esta dimensión…?
- Alice…- dijo Axel, suspirando.
- Vale, vale…- contestó ella, riendo-. Me imagino que te habrá costado mucho armarte de valor para preguntármelo- cruzó las piernas sentada en la cama y miró al techo con una sonrisa amarga-. Tengo leucemia linfoide aguda en fase seis. Por eso no estoy del todo mal.
- ¿Tienes leucemia?- repitió él, repentinamente asustado.
Al ver la expresión de pánico del joven, Alice profirió una carcajada.
- ¡No es contagioso, tranquilo!
- No, no es por eso… pero…
- Suéltalo, Axel.
- ¿No era que solo la tenían los niños pequeños?
- Cumplo dieciséis el treinta de diciembre. En términos médicos, soy prácticamente una niña, pero sí, es más frecuente en niños más pequeños.
- Pero… estás bien. O sea, estás guapa, no demacrada ni nada de eso.
Alice arqueó las cejas.
- Gracias. Eso es porque estoy en una de las últimas fases. Llevo trece meses en el hospital.
- Guau- pronunció Axel con dificultad-. Yo sólo dos semanas, y la mayoría durmiendo, y ya me quiero dar con un extintor en la cabeza.
Ella rió y le alborotó el pelo.
- Por eso le hablo a la gente que está en coma. Disfruto de un montón de tiempo libre cuando no tengo que vigilar que mi madre no acose a los médicos con las cosas que ha leído en internet- dijo ella, con las cejas arqueadas con desdén. Pero recupero su espléndida sonrisa-. Además, si te dieras con el extintor en la cabeza, lo más probable es que acabaras con una conmoción grave, volvieras al coma, te despertaras a los tres mese con amnesia temporal y yo te hiciera trenzas alegando que es la última moda mientras tú me llamas Marilyn.
- Muy graciosa. Por cierto, antes vino Lux. Le caes muy bien.
- Lo sé. Soy adorable. Además, tengo ese aura de madurez que confiere una enfermedad a mi edad, ¿verdad?- bromeó ella.
- ¿Y yo tengo ese aura varonil de quién ha sobrevivido a una paliza?
- Ni de coña.
Desde la puerta, una arrepentida Valerie Write miraba las heridas de su hijo con los ojos empañados por las lágrimas y con la fuerte convicción de que eso no acabaría así.

- Hola, querida hermana- saludó Light a una distraída Lux en la comida.
- Hola, alma en pena que dejó de ser mi hermano en el momento que decidió no decirme qué le pasa.
Light suspiró con fastidio y miró al techo.
- Mira que eres cansina.
- ¿No tendrá nada que ver con un repentino cese de una repentina relación con mi ex mejor amiga?
- ¿¿Qué dices?? No tiene nada que ver.
Lux le sonrió a su hermano con benevolencia mientras, lo miraba fijamente a los ojos.
- ¿Entonces qué tienes? ¿Problemas hormonales?
- No sé ni para qué me siento contigo.
- ¿Por qué lo dices? Soy adorable. Además, es viernes. ¡Viernes! Llevo toda la semana esperando al viernes.
- ¿Por qué?
- Porque es la víspera del sábado- contestó ella sin mucha convicción, con la cabeza apoyada en las palmas de las manos con expresión soñadora. Suspiró, feliz-. Además, voy a salir. ¿Y tú?
- Paso, no tengo ganas- anunció Light, mirando a su hermana con los ojos entrecerrados-. Tú estás muy feliz hoy, ¿no?
Lux enrojeció de pronto y empezó a balbucear.
- No… no especialmente. A ver, no tengo por qué. Hoy es solo otro viernes cualquiera. Bueno, voy a salir, un concierto. De Ed Sheeran. Por eso es especial. Nada más- Light le dedicó una mirada escéptica a su hermana pequeña y usó el truco de la familia para hacer confesar: la miró fijamente a los ojos con las cejas arqueadas.
Lux enrojeció aún más y se tapó la cara con las manos.
- Voy con un chico. Pero tiene novia, y no creo que él quiera que se entere así que no digas nada.
Light sonrió, satisfecho.
- ¿Quién es?
- ¿Te mola Rochelle?
- No te voy a contestar a eso.
- Pues estamos en paz.
El chico suspiró con fastidio.
- Por cierto, ¿dónde está Darwin?- inquirió él, extrañado por ver a su hermana sola.
- Ah, es una historia muy curiosa- musitó ella, repentinamente sonriente.
- ¿Por? ¿Le ha pasado algo?
- Se podría decir.
- ¿Me lo vas a decir?
Ella rió y puso mechón de corto pelo castaño detrás de la oreja.
- Está con Trixie Torelli, su- parecía contener la risa-… novia.

Trixie no supo que tener novio fuera tan divertido hasta que empezó a salir con Darwin. No se imaginaba lo que sería seguir comportándose como hasta ese momento, disfrutando de líos ocasionales con el guapo sin cerebro de turno.
Le encantaba estar con Darwin. Nunca había aprendido tanto de una persona y por una vez había encontrado a alguien que entendía lo horrible por lo que estaba pasando. Con él podía pasar una tarde estudiando, ver una película en su casa (y ver la película de verdad) o contarle las los problemas ocasionales con su madre. Y él se sentía cómodo con ella y no la trataba como si fuera tonta.
Había pasado muy poco tiempo desde que salían, pero para ella era todo un récord y celebraba todos los días como si hubiera pasado todo un mes.
- ¡¡Hola, novio!!- exclamó al verlo salir de la última clase del viernes, a la que le había ido a buscar-. ¿Quieres venir a comer a mi casa? Para celebrar que llevamos cinco días saliendo. Mis padres no están.
- Claro- dijo él, sonriendo y dándole un suave beso en los labios-. El aniversario de los cinco días es muy importante.
- Por supuesto- dijo ella, muy seria.
- La gente debería celebrarlo más- añadió él, asintiendo con convicción.
Ella rió coquetamente y sintió mariposas en el estómago cuando él le cogió la mano.
- Hoy estás varios centímetros más baja- comentó él.
- Sí, bueno…- musitó ella-. He decidido empezar a llevar tacones más bajos. Con los habituales estaba tan alta como tú y me gusta que los chicos sean más altos.
Él se rió mientras se ponía frente a ella y le ponía las manos en la cintura.
- Qué rara eres- dijo, cariñosamente.
- Fue a hablar- contestó ella, besándolo.

martes, 3 de enero de 2012

Décimo cuarto paso: No huyas

Stephan repasó mentalmente las palabras que le diría a Lux y se guardó las entradas en el bolsillo de la chaqueta.
- ¡Lux!- exclamó Stephan al verla entrar por la puerta de la clase-. ¡Aquí!
La joven levantó la cabeza de golpe y miró a Stephan con una gran sonrisa. Se sentó en su sitio sin dejar de mirarlo y se apartó el pelo de la casa.
- ¿Qué… qué tal está Axel?- inquirió él, un tanto incómodo.
Lux rió y apoyó la cabeza en una mano.
- Ya ha despertado. Por fin. Y se lo ve muy contento- su expresión se ensombreció-. La policía sigue investigando quiénes fueron los que le dieron la paliza. Él dice que su padre les pagó, que los escuchó hablar por teléfono antes de quedar inconsciente.
Stephan jadeó, con los ojos como platos.
- ¿Su padre? ¿De verdad?
- Si, al parecer… Sus padres van de pareja progre y moderna, nómadas espirituales y todo ese rollo, ya sabes, en plan hippies new age, pero su padre es un retrógrado que pega a su madre y ella siempre lo esconde. Axel lo denunció la semana pasada y, ¡sorpresa!
El chico miraba a Lux con los ojos como platos y la boca abierta.
- Su padre está fatal.
Lux asintió.
- ¿Podemos cambiar de tema? Esta faceta de la vida de Axel es nueva para mí y se me hace raro. No me parece bien que siendo uno de mis mejores amigos me lo haya escondido durante tanto tiempo.
- Claro, como quieras- musitó Stephan.
Ella sonrió y sacó sus cosas de la mochila.
Mientras Lux escribía, Stephan le dedicaba miradas furtivas cada minuto, sufriendo una batalla interior intentando decidir si se lo decía o no.
Cuando sonó el timbre, ella se despidió y recogió sus cosas con rapidez.
- ¡Lux, espera!- exclamó él impulsivamente.
- ¿Si?- inquirió ella, girándose de golpe.
Stephan inspiró una bocanada de aire y dijo:
- Tengo dos entradas para ver a Ed Sheeran el viernes.
- ¿¿Ah, sí??- exclamó ella, con los ojos como platos.
- Sí, bueno… como sé que te encanta, me preguntaba si… ¿quieres venir conmigo?
- ¡¡Claro!! Esto… claro que sí. Por supuesto. ¡Gracias, gracias, gracias!- exclamó ella, abrazándolo. Le besó la mejilla repetidamente-. ¡Gracias!
Lux, se marchó corriendo, eufórica; Stephan, se quedó unos segundos mirando el sitio en el que momentos antes estaba Lux, con los ojos como platos; Katarina Perry sonreía discretamente detrás de sus gafas mientras ordenaba unos papeles y, en la otra punta de la clase, Miranda King deseaba con toda su alma que Lux Hawthorne desapareciera.

- Últimamente eres muy amigo de Hawthorne- musitó Miranda a la hora de la comida, intentando sonar casual.
- Claro. Somos amigos desde siempre- contestó él, distraído.
- No… no Light, su hermana pequeña. Lux.
- ¡Ah, sí! Sí. Es mi… amiga. Me cae muy bien- sonrió, como si se tratara de un chiste particular-. Me cae genial.
- Yo no la trago- comentó ella, con ira contenida en las palabras-. Me parece tan… rara…
- ¿Y? Es estupenda. Deberías conocerla. Aunque sí, tiene sus rarezas. Como todos.
- ¿A dónde vais el viernes?- preguntó de sopetón.
- A ningún sitio importante, Miranda, tranquila. No voy a enrollarme con ella ni nada parecido, es mi amiga.
- Más te vale- masculló Miranda, demasiado bajo como para que él pudiera oírlo.

Por otra banda, Rochelle tenía su infierno particular.
- Acabo de escuchar a Stephan y Miranda- dijo Eric con todo acusador.
- Ah- murmuró Rochelle, con la mirada triste.
- Están hablando de Lux Hawthorne. Curioso. Yo quería hablarte del otro Hawthorne.
- ¿Cuál? Son ocho- informó ella como un robot, sin prestarle mucha atención a sus palabras.
- Light.
Por primera vez desde que empezaron a hablar, Rochelle miró a Eric.
- ¿Qué pasa con Light?
- Déjame adivinar: es tu amigo.
- Algo así.
Eric negó con la cabeza.
- Es curioso que el otro día os vieran salir del Mama’s Kitchen juntitos. Y que te acompañara a casa. Raro, ¿no?
- ¿Quién te ha dicho eso?
- Dianne.
Rochelle maldijo a la chica en sus adentros, y miró a Light, que se encontraba en la otra punta de la cafetería con sus amigos.
- No pasó nada, Eric- por desgracia, pensó ella-. Me invitó a cenar allí porque somos amigos y me vio de bajón, nada más. Luego me acompañó a casa porque tenía miedo de que me pasara algo.
- ¿Seguro?
- Claro, Eric. Qué pensabas, ¿que te voy a dejar por él? Imposible- dijo, con una sonrisa forzada.
Eric miró a la chica con desconfianza, pero no dijo nada.

- ¡Hola!- exclamó Trixie al ver a Darwin fuera de la cafetería-. ¿No estás con Lux?
Él negó con la cabeza.
- Está haciendo pellas para ir a ver a Axel.
Trixie rió.
- Me encantaría ser como ella. Siempre hace lo que le da la gana y parece que nunca se arrepiente. Aunque me sorprende que se siga llevando con Stephan- Darwin apartó la mirada de pronto. Trixie abrió la boca, anonadada-. ¿No le has dicho nada a Lux aún?
Él negó con la cabeza, avergonzado.
- No me atrevo.
- Es algo muy grave, Darwin. Deberías decírselo cuanto antes.
La miró a los ojos, aquellos enormes ojos verdes, y le apartó el pelo de la cara.
- ¿Cuándo he empezado a depender de ti para todo?
Ella quedó petrificada.
- En serio. Eres la persona que más me ha ayudado en mi vida, y te conozco desde hace cuanto, ¿dos meses?
Trixie sonrió.
- Bethany me dijo que no era normal que me gustaras tanto- dijo. Calló a Darwin con un gesto-. Que era por todo eso de querer lo que no se tiene, pero no. Me gustas de verdad, Darwin. Así que no me digas esas cosas porque me das falsas esperanz…
En ese instante, sorprendiendo a todo el que pasaba por allí y contra todo pronóstico, Darwin calló a Trixie con un beso.
- No tengo mucha idea del tema y tal- dijo él, aparentemente aturdido por lo que acababa de hacer-. Pero creo que se hace así. Beatrisce Torelli, ¿quieres salir conmigo?
Con una enorme sonrisa, Trixie lo besó.
- Claro que sí, novio.