Llevaba,
cuanto… ¿Dieciocho horas sin comer? No había desayunado ni había cenado la
noche anterior. Fue al baño y vomitó. Irónico.
Se
miró el espejo y le entraron ganas de llorar de impotencia. Prácticamente no
había adelgazado. Sentía que le sobraba por todas partes. Gritó con
exasperación y salió del baño.
Se
dirigió a su taquilla. Puesto que estaban ordenadas alfabéticamente, estaba
demasiado cerca de la de Axel, pero pensó que podría soportarlo. Y si, Axel era
manejable, pero lo que se encontró allí (el trío completo), la desanimó por
completo.
Corrió,
abrió su taquilla y cogió todo lo necesario rápidamente.
-
¿Y esas prisas, Williams?- inquirió Lux, divertida-. ¿No quieres verme?
-
No eres precisamente santo de mi devoción, Lux, pero simplemente tengo prisa-
mintió Rochelle, sintiéndose cada vez más débil.
-
No mientas. Te aterroriza la idea de estar conmigo porque te recordaría lo
superficial que eres en realidad. Supéralo.
Rochelle
se giró bruscamente, pero se arrepintió al sentirse repentinamente muy mareada.
Todo empezó a volverse borroso a su alrededor y, sin poder controlarlo, se
desmayó.
Cuando
Rochelle recuperó la consciencia, se encontraba en la enfermería.
-
Por fin despiertas- comentó la enfermera con expresión afable mientras ordenaba
los papeles-. Tus amigos te trajeron antes pero han tenido que volver a clase.
-
¿Mis… amigos?- murmuró ella con dificultad, sin poder imaginarse a Dianne o a
Miranda llevándola inconsciente a ninguna parte. Y mucho menos a Eric, que era
demasiado delicado como para tal proeza.
-
Si, Hawthorne, Thompson y Write. Fue una escena muy cómica, pues Hawthorne te
trajo prácticamente sin la ayuda de los otros dos. Es una chica muy fuerte.
Rochelle
estuvo a punto de decir que no eran sus amigos, pero visto lo que acababan de
hacer por ella, prefirió guardar silencio.
-
Voy a mirarte la tensión y a hacerte unas preguntas, ¿vale?
La
joven se sentó lentamente y asintió.
En
ese momento entraron dos chicos mayores a la enfermería, riéndose a carcajadas.
Uno de ellos llevaba una mano cubierta de varias capas de papel higiénico.
Rochelle lo reconoció enseguida: Light Hawthorne.
-
A ver, Hawthorne…- dijo la enfermera con voz cansada-. Qué ha pasado hoy…
-
Lo siento, señorita Harrison- dijo Light con una sonrisa-. Me he caído en el
aparcamiento y tengo toda la mano despellejada.
-
Muy bonito- musitó la mujer-. Ya sabes dónde está todo, suicida. En la próxima
visita te regalaré un pastelito en conmemoración del día de visita número mil-
Light sonrió e hizo una reverencia antes de dirigirse al botiquín-. Ahora voy a
atender a esta chica así que no molestes.
-
A la orden, mi señora.
-
Oh, cállate- murmuró-. Bien- la mujer se acercó a Rochelle y le colocó un
medidor de tensión arterial en el brazo-. Dime, ¿hoy has desayunado?
-
Sí- mintió rápidamente Rochelle, cómo un acto reflejo.
-
¿Qué has comido?
-
¿Me está interrogando?- inquirió ella, nerviosa.
-
No, tan sólo quiero saber lo que te ocurre. No hace falta ponerse a la
defensiva- contestó la señorita Harrison mirando a Rochelle con reservas.
Rochelle
se mordió el labio inferior y mintió. Mintió en todo lo que dijo.
Desde
la otra punta de la sala, Light observaba la escena con cara de preocupación.
-
¡Rochelle!- exclamó Light en la puerta del comedor, al ver a la chica.
Ella,
que se encontraba junto con sus amigas, sintió que el corazón le daba un vuelco
mientras se acercaba a él.
-
¿Eres un emisario del diablo?
-
No, no vengo de parte de Lux- informó él, con una sonrisa irónica-. Me
preguntaba… ¿te gustaría comer hoy conmigo? Me gustaría hablar contigo.
-
Ehh…
-
Además, hoy me he cogido la comida el restaurante de los padres del prometido de
mi hermana Elme y me han dado una barbaridad de cosas.
Rochelle
abrió mucho los ojos.
-
¿Szerelmes está prometida? Pero, a ver, ¿Cuántos años tiene, veinte?
Light
rió.
-
En primer lugar, no la llames Szerelmes en su presencia o te cortará en trocitos
y se los dará a su gato. Y en segundo lugar, tiene veintiuno.
Rochelle
miró a Light con desconcierto.
-
¿Está embarazada?
-
No. Peor. Está enamorada- respondió el joven con una mueca de asco-. Dan grima.
Y empalagan. Mucho- cambió de expresión-. Bueno, qué, ¿te vienes?
Rochelle
se mordió el labio inferior y miró a sus amigas, que charlaban tontamente sobre
algún tema superficial. Se giró hacia Light.
-
Por supuesto.
El
chico sonrió y le rodeó los hombros con un brazo, ante la estupefacta mirada de
sus amigas.
-
Mi novio se va a poner celoso. Cuando está celoso es insoportable- comentó
ella.
-
No, Rochelle, Eric es insoportable todo el tiempo. Solo que tú no te das
cuenta.
Rochelle
le dedicó una mirada de desdén.
-
Cuanto tiempo sin hablar, ¿no?- comentó ella.
-
Si. Desde hace… cinco años. Cuando mi hermana y tú dejasteis de ser amigas. Una
lástima.
-
¿Y me hablas ahora por qué…?
-
Porque me necesitas- contestó él con una arrogante sonrisa.
Rochelle
le pegó con la carpeta.
Pero,
aunque no lo supiera, sí lo necesitaba.
Dios... no me digas que la chica tiene anorexia :( Es una pena como la gente puede caer en cosas así, hasta dónde llega la mentalidad de una persona para creerse cosas que no son y verse de otra manera. Uyss, y me encanta Light, a ver si puede ayudarla a que se de cuenta de cómo son las cosas en realidad.
ResponderEliminarMe encanta!! Espero el siguiente, un besote!!
Ainssssssssssssssssssssssssque chico tan encantador ¡me tiene enamorada!
ResponderEliminarY pobre Rochelle que se ve que en el fondo sufre mucho más de lo que aparenta.
Sé que quieres escribir y ¿sabes algo muy bueno que tienes?
Estoy aquí en mi sofá, leyendo y de vez en cuando soltando una sonrisa, otra muriéndome de nervios y otras simplemente esperando ansiosa para saber qué pasará.
Eso es algo muy importante para llegar a ser escritora.
:)