sábado, 19 de noviembre de 2011

Noveno paso: No flaquees

Cuando Rochelle llegó al instituto, se sentía muy débil.
Llevaba, cuanto… ¿Dieciocho horas sin comer? No había desayunado ni había cenado la noche anterior. Fue al baño y vomitó. Irónico.
Se miró el espejo y le entraron ganas de llorar de impotencia. Prácticamente no había adelgazado. Sentía que le sobraba por todas partes. Gritó con exasperación y salió del baño.
Se dirigió a su taquilla. Puesto que estaban ordenadas alfabéticamente, estaba demasiado cerca de la de Axel, pero pensó que podría soportarlo. Y si, Axel era manejable, pero lo que se encontró allí (el trío completo), la desanimó por completo.
Corrió, abrió su taquilla y cogió todo lo necesario rápidamente.
- ¿Y esas prisas, Williams?- inquirió Lux, divertida-. ¿No quieres verme?
- No eres precisamente santo de mi devoción, Lux, pero simplemente tengo prisa- mintió Rochelle, sintiéndose cada vez más débil.
- No mientas. Te aterroriza la idea de estar conmigo porque te recordaría lo superficial que eres en realidad. Supéralo.
Rochelle se giró bruscamente, pero se arrepintió al sentirse repentinamente muy mareada. Todo empezó a volverse borroso a su alrededor y, sin poder controlarlo, se desmayó.

Cuando Rochelle recuperó la consciencia, se encontraba en la enfermería.
- Por fin despiertas- comentó la enfermera con expresión afable mientras ordenaba los papeles-. Tus amigos te trajeron antes pero han tenido que volver a clase.
- ¿Mis… amigos?- murmuró ella con dificultad, sin poder imaginarse a Dianne o a Miranda llevándola inconsciente a ninguna parte. Y mucho menos a Eric, que era demasiado delicado como para tal proeza.
- Si, Hawthorne, Thompson y Write. Fue una escena muy cómica, pues Hawthorne te trajo prácticamente sin la ayuda de los otros dos. Es una chica muy fuerte.
Rochelle estuvo a punto de decir que no eran sus amigos, pero visto lo que acababan de hacer por ella, prefirió guardar silencio.
- Voy a mirarte la tensión y a hacerte unas preguntas, ¿vale?
La joven se sentó lentamente y asintió.
En ese momento entraron dos chicos mayores a la enfermería, riéndose a carcajadas. Uno de ellos llevaba una mano cubierta de varias capas de papel higiénico. Rochelle lo reconoció enseguida: Light Hawthorne.
- A ver, Hawthorne…- dijo la enfermera con voz cansada-. Qué ha pasado hoy…
- Lo siento, señorita Harrison- dijo Light con una sonrisa-. Me he caído en el aparcamiento y tengo toda la mano despellejada.
- Muy bonito- musitó la mujer-. Ya sabes dónde está todo, suicida. En la próxima visita te regalaré un pastelito en conmemoración del día de visita número mil- Light sonrió e hizo una reverencia antes de dirigirse al botiquín-. Ahora voy a atender a esta chica así que no molestes.
- A la orden, mi señora.
- Oh, cállate- murmuró-. Bien- la mujer se acercó a Rochelle y le colocó un medidor de tensión arterial en el brazo-. Dime, ¿hoy has desayunado?
- Sí- mintió rápidamente Rochelle, cómo un acto reflejo.
- ¿Qué has comido?
- ¿Me está interrogando?- inquirió ella, nerviosa.
- No, tan sólo quiero saber lo que te ocurre. No hace falta ponerse a la defensiva- contestó la señorita Harrison mirando a Rochelle con reservas.
Rochelle se mordió el labio inferior y mintió. Mintió en todo lo que dijo.
Desde la otra punta de la sala, Light observaba la escena con cara de preocupación.

- ¡Rochelle!- exclamó Light en la puerta del comedor, al ver a la chica.
Ella, que se encontraba junto con sus amigas, sintió que el corazón le daba un vuelco mientras se acercaba a él.
- ¿Eres un emisario del diablo?
- No, no vengo de parte de Lux- informó él, con una sonrisa irónica-. Me preguntaba… ¿te gustaría comer hoy conmigo? Me gustaría hablar contigo.
- Ehh…
- Además, hoy me he cogido la comida el restaurante de los padres del prometido de mi hermana Elme y me han dado una barbaridad de cosas.
Rochelle abrió mucho los ojos.
- ¿Szerelmes está prometida? Pero, a ver, ¿Cuántos años tiene, veinte?
Light rió.
- En primer lugar, no la llames Szerelmes en su presencia o te cortará en trocitos y se los dará a su gato. Y en segundo lugar, tiene veintiuno.
Rochelle miró a Light con desconcierto.
- ¿Está embarazada?
- No. Peor. Está enamorada- respondió el joven con una mueca de asco-. Dan grima. Y empalagan. Mucho- cambió de expresión-. Bueno, qué, ¿te vienes?
Rochelle se mordió el labio inferior y miró a sus amigas, que charlaban tontamente sobre algún tema superficial. Se giró hacia Light.
- Por supuesto.
El chico sonrió y le rodeó los hombros con un brazo, ante la estupefacta mirada de sus amigas.
- Mi novio se va a poner celoso. Cuando está celoso es insoportable- comentó ella.
- No, Rochelle, Eric es insoportable todo el tiempo. Solo que tú no te das cuenta.
Rochelle le dedicó una mirada de desdén.
- Cuanto tiempo sin hablar, ¿no?- comentó ella.
- Si. Desde hace… cinco años. Cuando mi hermana y tú dejasteis de ser amigas. Una lástima.
- ¿Y me hablas ahora por qué…?
- Porque me necesitas- contestó él con una arrogante sonrisa.
Rochelle le pegó con la carpeta.
Pero, aunque no lo supiera, sí lo necesitaba.

2 comentarios:

  1. Dios... no me digas que la chica tiene anorexia :( Es una pena como la gente puede caer en cosas así, hasta dónde llega la mentalidad de una persona para creerse cosas que no son y verse de otra manera. Uyss, y me encanta Light, a ver si puede ayudarla a que se de cuenta de cómo son las cosas en realidad.
    Me encanta!! Espero el siguiente, un besote!!

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  2. Ainssssssssssssssssssssssssque chico tan encantador ¡me tiene enamorada!
    Y pobre Rochelle que se ve que en el fondo sufre mucho más de lo que aparenta.
    Sé que quieres escribir y ¿sabes algo muy bueno que tienes?
    Estoy aquí en mi sofá, leyendo y de vez en cuando soltando una sonrisa, otra muriéndome de nervios y otras simplemente esperando ansiosa para saber qué pasará.
    Eso es algo muy importante para llegar a ser escritora.
    :)

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