sábado, 12 de noviembre de 2011

Primer paso: No confíes

- Mierda- musitó Lux, dedicándole una mirada crítica al papel que tenía delante de los ojos-. Mi taquilla está muy lejos de las vuestras. ¿Qué haréis sin mí?
- Llorar por tu ausencia- murmuró Axel, mientras sorbía su tercer café de la mañana, sin quitarse las gafas.
Lux le dedicó una mirada de desdén mientras se levantaba con dificultad de las escaleras de la entrada, justo antes de empezar una perorata sobre lo mucho que la necesitaban los dos.
Esperaban a que empezara la presentación sentados allí, como de costumbre: Axel, bebiendo cantidades ingentes de café; Darwin leyendo y Lux… hablando.
- Lux…- murmuró Darwin, sin apartar la mirada del libro que tenía entre las manos-. Sabes… ¿sabes que el sonido de la voz femenina agota el cerebro masculino? Es solo un dato suelto.
- Eso lo explica todo- comentó Axel.
- Os creéis muy graciosos, ¿no?- dijo Lux, quitándole el café de las manos a Axel.
Justo en ese momento, la chica giró… con la fortuna de derramar todo el café sobre Rochelle Williams.
En un primer momento, Rochelle se quedó petrificada mirando fijamente a Lux con la boca abierta. Después, miró como había quedado su camiseta marinera o su americana. La americana estaba intacta; la camiseta tenía una enorme mancha de café. Una enorme, enorme mancha.
Rochelle inspiró, intentando mantener la calma.
- Hawthorne…- siseó-. Tenías que ser tú.
Lux sonrió, satisfecha.
- Gracias al cielo, no he tirado café encima de alguien al que no le venga bien.
- A ver, das pena. Tú y tus patéticos amiguitos. Parecéis una secta, por favor.
- Por lo menos yo tengo amigos… ¿Tú tienes? ¡Ah, no! Que tú los abandonas cuando te cansas de ellos. Eso… lo explica todo.
- Ha dicho que somos patéticos- dijo Axel, sacándose las gafas por primera vez en toda la mañana. Agarró a Darwin por los hombros-. ¡Charles! La pija nos margina. Vamos a llorar a los baños. Después comeremos un bote de helado e intentaremos no cortarnos las venas, ¿vale?
Darwin levantó la mirada del libro, se subió las gafas y se puso una mano en el pecho.
- Pero… Axel. Esto es muy duro. Que es la pija de la que estamos hablando. Me voy a tragar todo el bote de las pastillas que tengo que tomar cuando mi voz interior me dice que nunca tendré su estilo ni su pelo.
El corrillo que había formado alrededor de la discusión empezó a reír.
- ¡¡Charles!! ¿¿Sabes qué colores se llevan esta temporada?? ¡¡Porque yo no!! ¡¡Debemos morir!!
- ¡¡Yo tampoco!! Oh, por lo que más quieras, Rochelle, ¡azótanos con el catálogo de Prada!
Rochelle le dedicó una furibunda mirada a Axel y Darwin y su convincente actuación, mientras inspiraba con fuerza. Justo después se dirigió al interior del instituto con grandes zancadas.
Mientras se secaba las lágrimas provocadas por la risa, Lux exclamó.
- ¿Ves, Williams? ¡Para esto sirven los amigos!
 - ¿Qué pasa aquí?- preguntó Stephan Grey, irrumpiendo en el corrillo-. Oh… Wright, que raro verte incordiar.
- Que cuantiosa remesa de gente que nos da igual, ¿eh, Darwin?- comentó Axel, poniéndose las gafas con cara de fastidio-. Piérdete un rato, Grey.
- ¿Y si no me da la gana?
Lux volvió a levantarse de las escaleras. Se sacudió, se echó el pelo para atrás y se puso delante del chico.
Ella, que era por lo menos diez centímetros más baja, levantó la cabeza y miró a Stephan a los ojos.
- Piérdete, Stephan.
- No te metas, Lux- dijo Axel, levantándose también.
Stephan le devolvió la mirada a Lux, desafiante. Ella arqueó una ceja, pero no apartó la mirada, para su sorpresa. Se fijó en sus ojos. Era sorprendente que alguien de pelo castaño tuviera unos ojos marrones que destacaran tanto. Parecían casi translúcidos. Sin duda, eran unos ojos bonitos… rechazó todos esos pensamientos en seguida. Empezaba a sentirse incómodo. Su mirada intimidaba tanto… Suspiró y apartó la mirada.
Abrió la boca para decir algo, pero estaba tan impactado por el reciente contacto visual con Lux que no fue capaz de formular una palabra. Negó con la cabeza y se fue, sintiéndose como un estúpido.
Mientras tanto, Lux siguió su trayectoria con la mirada. Una vez se alejó lo suficiente, sonrió y se volvió a apartar el pelo de la cara.
- Menudo inútil.
Darwin y Axel la miraban con expresión de desconcierto.
- ¿Qué demonios acaba de pasar?- preguntó Darwin.
- ¿Cómo lo haces?- inquirió Axel, a su vez.
Lux los miró y se encogió de hombros mientras negaba con la cabeza.
- Años de práctica… y cinco hermanos pequeños.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado el capítulo!! La verdad es que promete mucho, se ve que esta historia dará mucho de sí. Espero que me avises cuando subas el próximo, de verdad que está genial. Sigue así!! Muchos besitos!! :D

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  2. Es genial. Siento no poder seguir leyendo pero prometo leer luego ;) Soy Mi Vida En Manhattan en Tuenti xD
    ¡Un beso! <3

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