miércoles, 9 de noviembre de 2011

Axel

Axel solo fue capaz de abrir los ojos un cuarto de hora después de que el despertador empezara a sonar, y sólo porque a su incesante sonido se le unió el persistente retumbo de Darwin y Lux llamando a la puerta.
Se sentó en la cama con dificultad y se frotó los ojos para despejarse un poco. Se levantó de la cama después varios intentos y se dirigió a la puerta de loft en el que vivía solo. Cuando por fin logró llegar a la puerta de entrada pudo escuchar a sus amigos repitiendo su nombre una y otra vez a la unísono a la vez que petaban en la puerta.
- Qué, qué, qué, qué, qué, qué- dijo, cuando pudo abrir-. Mirad, os levanto la prohibición de usar la llave de la puerta de casa, pero como me volváis a despertar con agua os juro que…
- No era agua. Juraría que era Pepsi- apuntó Darwin.
- Lo estás empeorando- musitó Axel, mirándolo con una sonrisa perversa.
- ¡Vaya, Axel! ¡Tus fans huirían despavoridas si te vieran ahora!- exclamó Lux, dándole un café solo sin azúcar y entrando en la casa como si se tratara de la suya propia.
Axel se miró en el espejo de la entrada. Tenía unas marcadas ojeras bajo sus ojos verdes y su melena rubia oscura hasta los hombros estaba muy despeinada, aparte de que solo llevaba puestos unos calzoncillos.
- Nada que un buen café y peine no puedan solucionar- murmuró.
- ¿Cómo puedes vivir entre tanto desorden?- inquirió Darwin con cara de asco, mientras tiraba un trozo de pizza a medio comer a la basura.
Axel se encogió de hombros mientras se dirigía a su enorme vestidor y cogía los primeros vaqueros que vio y la misma camiseta de Guns n’ roses que sus amigos. Recordó que la broma venía de su nombre. Sus padres le habían llamado así pues se habían conocido (y había sido concebido) en un concierto de dicho grupo. Aún le sorprendía que ellos, un afamado productor musical y una exitosa pintora, siguieran juntos. Sobre todo teniendo en cuenta la curiosa forma que tuvo el destino de unirlos.
Suspiró y miró a lo único medianamente estable que tenía en su vida: Lux y Darwin. A pesar de que había pasado los diez primeros años de su vida viajando de un lado a otro sin residencia fija, cuando los conoció tomó la irreversible decisión de quedarse a vivir en Londres. Era feliz allí. Aunque sus padres siguieran viajando y los viera muy poco.
- Qué, ¿nos vamos?- preguntó Axel, cogiendo la mochila y abriendo la puerta.
- ¡Vamos, pues!- exclamó Lux, agarrando a sus amigos por los brazos.
Axel se puso unas de sus gafas estilo aviador y esbozó su típica sonrisa torcida. Adoraba a sus pedacitos de estabilidad.

2 comentarios:

  1. Ohhh este capítulo me ha enternecido la verdad. Creo que me gusta Axel... por sus ojitos verdes jajaja. Me encanta cómo escribes de veras, te animo a seguir!! :D

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  2. Pero pero pero hay algo que no entiendo, aqui Axel es hijo de unos padres que estan por ahi viajando y se han olvidado de el, y Axel vive solo, pero luego Axel vive con sus padres, y ademas el padre maltrata a la madre... me he perdido 0_0

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